Empieza a reconocer a sus hermanos y una simple sacudida le causa tanta gracia que sus carcajadas ponen de buenas a cualquiera.Tiene varias metas: caerle encima a Pantufla cuando están juntos en la cama y jalarle los pelos a Lluna.
Con Wally tiene mucha afinidad... supongo que ese par serán los cómplices en las vagancias de su infancia. Se sonríen juntos y se apapachan.
Ari ya se para en su cunita y ya gatea, aunque le da mucha flojera y prefiere estar parado. Ya come frutas, verduras y lentejas... ya probó el bolillo y la tortilla.
Es un niño muy inteligente pero, sobre todo,, es un niño muy feliz.