Se acerca mi primer día de las madres ya con chatito en mis brazos (y en mi cama y en mi piso y en mis costillas y en mi bolsa...).
Realmente me emociona mucho. Más que mi cumpleaños, que los que me conocen saben lo que lo disfruto y espero.
Si bien es sólo un día mercadológico... a mi me refuerza varias cosas y ponen a flor de piel infinidad de sensaciones.
Va más allá de un ramo de flores carísimo y una licuadora. Es el entender que di vida.. que en un momento de mi existencia tuve dentro de mi dos corazones latiendo al mismos tiempo.
Habla del gran compromiso que tengo de criar a un ser humano ejemplar y a un hombre en toda la extensión de la palabra.. De hacer un buen hijo, hermano, amigo, esposo, profesionista, ciudadano.
Me habla de los 11 meses de mal dormir que no me implican cansancio como lo pensé... me habla de la mágica manera en que mi nivel de tolerancia incrementó.
El 10 de Mayo me recuerda que soy Luz y que soy mamá... no sólo soy la mamá de Ari. También soy yo, soy una mujer, soy amiga, soy hija, soy ciudadana. Me habla de que debo reafirmar mi yo para ser una buena mamá... y no ser una buena mamá para poder ser yo.
Me implica mejorar mis capacidades: de asombro, de multitask, de oratoria, de motivación personal, de porrista, de cuenta cuentos, de cantante, de fotógrafa, de ejercicio de alto impacto, lavandera entre muchas otras.
Me motiva a ser y estar sana, mejorar mis hábitos...
Pero, sobre todo, me habla de que canto mi mejor canción, de que leo mi mejor historia, de que doy mi mejor voz y esa canción, ese libro, esa locución se llama Ari.
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